Rol del Auditor

Tradicionalmente a los auditores internos se los consideraba como “inspectores” que solo buscaban errores o investigaban situaciones acaecidas para denunciarlas en sus informes. Actualmente son vistos como un importante integrante dentro de la organización, asesor de confianza, que colabora con el logro de los objetivos estratégicos definidos por la Dirección.
Ello fue y es el resultado de varias situaciones que han ocurrido en estos últimos años, como la globalización y los avances tecnológicos y organizativos, y algunas adversas como colapsos económicos, malas prácticas empresariales, fraudes corporativos, que dieron lugar a nuevos marcos regulatorios, a cambios en la gestión de riesgos, a la implementación de mejores prácticas, que afectaron y continuarán afectando, a la profesión de auditoria interna, la que permanentemente tendrá que adecuar su accionar a las nuevas exigencias.
Es por ello que su ámbito de actuación fue mutando hasta la actualidad, donde hoy a la Auditoria se la considera como una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta, concebida para añadir valor y mejorar las operaciones de una organización. Colabora con ella en cumplir sus objetivos, aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la efectividad de los procesos de gestión de riesgos, control y gobierno (The Institute of Internal Auditors).
De acuerdo a los cambios que en las últimas décadas tuvieron las organizaciones, éstas requieren de otro tipo de respuesta y anticipación de las actividades por parte de la auditoría interna, buscando la prevención de situaciones desfavorables. Es por esto que los planes de revisión deben ser basados en riesgos, a fin de determinar la prioridad de las actividades a desarrollar por los auditores, considerando factores tanto internos como externos que puedan impedir que la organización cumpla con sus objetivos.
El rol del Auditor Interno (AI) es cada vez más amplio y las exigencias de negocio actuales conllevan a que la capacidad técnica y la independencia de los profesionales de la auditoría interna constituyan una fuente de información fiable y objetiva que ayude a la gestión de la dirección, asumiendo el papel de guardián de las actividades de gobierno corporativo, velando por la integridad, la ética y la transparencia.

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